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Cuando hablamos de salud, siempre se da por sentado que el ejercicio es una de las piezas claves, y efectivamente, estoy de acuerdo con ello. Como dice la científica alemana Giulia Endersel movimiento es lo más extraordinario que han desarrollado los seres vivos. Todo lo que se ha hecho en la historia de la humanidad sólo ha sido posible porque somos capaces de movernos”.  Está comprobado científicamente, gracias a un estudio realizado en Noruega durante décadas, que media hora de ejercicio seis días a la semana, sin importar el tipo y la intensidad, reduce el riesgo de muerte por cualquier causa en un 40%

En la medicina tradicional china, se considera que el Qi (o chi) es la fuerza vital y la medida definitiva de la vitalidad de una persona. El Qi es la energía que fluye por el cuerpo, ayudando a mantener la salud y la armonía de una persona. Cualquier desequilibrio del Qi puede causar enfermedades y dolencias. El movimiento es extremadamente importante para ello, del mismo modo que equilibramos el Qi descansando. Habrá días en los que te sientas lleno de energía y fuerza y seas capaz de cumplir tu tabla de ejercicio, correr o incluso estar activo durante todo el día, sin embargo, otros días necesitarás conservar esa energía, escuchar a tu cuerpo y descansar. 

Los objetivos a largo plazo, como perder cierta cantidad de peso o ir al gimnasio 5 veces a la semana, pueden resultar abrumadores. Sin embargo, 30 minutos de movimiento al día son alcanzables y enormemente beneficiosos. Esa pequeña cantidad de tiempo te proporcionará una gratificación instantánea, más energía para el día, mejorará tu estado de ánimo y te ayudará a dormir mejor por la noche. 

Moverse a diario no tiene por qué significar necesariamente apuntarse a un gimnasio o una maratón. Moverse es elegir lo que más te convenga: ir andando al trabajo en vez de coger el coche, nadar, montar en bicicleta, hacer yoga, correr detrás de tus hijos o hasta la parada del autobús, incluso hacer las tareas de la casa. No importa, todo cuenta. Lo importante es que añadas movimiento a tu día, de la manera que sea. Y que ello te impulse a estar cada vez más activo. 

Es importante hablar también de los estiramientos ya que alivian la tensión muscular y con ello el de las articulaciones y los tendones. Cuando estiras tu cuerpo más allá de sus límites, tus células madre empiezan a producir más proteínas, incluyendo colágeno y elastina creando mayor rango de movimiento, aliviando los dolores después del ejercicio, mejorando la postura y la circulación. 

Las terapias como el masaje y la acupuntura pueden ayudar a mejorar el equilibrio y el flujo del Qi. También lo hace el cepillado en seco de la piel una vez al día. Esta terapia que consiste en cepillar la piel con movimientos circulares desde los pies hasta el cuello, conocida comúnmente en Ayurveda como «Garshana«, favorece el estiramiento de la piel, la renovación celular y el flujo sanguíneo. Esto también ayuda al sistema linfático a liberar toxinas y ayuda a la digestión y a la función renal. La piel debe estar seca, así que el mejor momento para hacerlo es antes de la ducha o el baño.

Te invito a que añadas 30 minutos diarios de actividad en tu día y que esos 30 minutos sean para ti. Como está comprobado, el ejercicio no es un capricho sino realmente una necesidad.

 

Feliz nueva vida.

Esperanza de la Fuente. 

Nutricionista y experta en salud y bienestar. Tras más de diez años trabajando en el mundo de la moda, Esperanza quedó fascinada por el alcance que podía tener la alimentación si se aplicaba como terapia para la sanación y la prevención de enfermedades.