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La imagen de una cena con los amigos, una copa compartida con tu pareja, aquel arroz tomado una noche de verano. Todos recuerdos convertidos en una barriga de septiembre. 

Si para los niños la vuelta al cole es el punto de inflexión entre el verano y la rutina, la vuelta al “no me cierra el cinturón” es la frase que tipifica el verano de muchos. 

Es evidente y bien sabido que comer sano es lo prioritario para la salud. Comer verduras y fruta de temporada, beber mucha agua y evitar comer comida basura son los ganadores del podio para una vida saludable. 

¿Pero qué hay de los beneficios psicológicos de huir de la dieta de vez en cuando? 

Evidentemente todo tiene que hacerse buscando el equilibrio, pero los beneficios emocionales que la comida puede llegar a darte son más que evidentes. 

Para los amantes del chocolate, comer una onza diaria durante una época depresiva puede suponer un subidón de ánimos y por consiguiente mejor salud mental. De hecho comer chocolate estimula la producción de endorfinas, una hormona que fomenta la sensación de bienestar y felicidad. Pero mucha atención: el chocolate para que sea realmente beneficioso tiene que ser preferentemente puro o que tenga como mínimo 85% de cacao. 

Lo mismo si trasladamos este concepto al escaparse de vez en cuando de la rutina alimentaria conocido como cheat days”. 

 

Cheat – day significa día de la trampa, es decir aquellos días en el que comes simplemente lo que te apetece huyendo del sacrificio de la dieta. 

 

Según estudios realizados por científicos de la Universidad de California, saltarse la rutina una vez a la semana no sólo llega a tener efectos beneficiosos a nivel físico sino también a nivel psicológico. 

  • A nivel físico: Alterar la rutina produce un efecto acelerador de metabolismo obligando el cuerpo a restablecer el ritmo de trabajo y a no relajarse. 
  • A nivel psicológico: los cheat days ayudan a aguantar tu semana saludable favoreciendo tu compromiso con la ingesta de comida sana. 

El error más grande es pasarse de un extremo a otro, es decir dedicar el cheat day a la recuperación de aquellos kilos perdidos a lo largo del camino en un solo día o simplemente dedicarse a comer comida basura. 

Como hemos anticipado, todo tiene que tener su equilibrio. Independientemente de que seas una persona aficionada a las dietas o tal vez seas aquel afortunado con barriga plana y hambre insaciable, la comida saludable tiene que ser prioritaria dentro de tu vida. 

A ello se suma la actividad física, sea ella en un gimnasio o simplemente al aire libre como un buen paseo o una carrera entre los bosques. 

Lo que tiene de interesante el cuerpo es que nos avisa de la peligrosidad de los vicios y es justo cuando el “cinturón no cierra” cuando tenemos que tener cuidado con la alarma. 

Equilibrio entre comida, deporte y salud mental tienen que ser la base para una vida saludable. 

Los excesos de verano tienen que compensarse con sacrificios de invierno. No te sientas culpable por haber excedido, siempre te quedarán memorias inolvidables y siempre hay formas de reestablecer una rutina saludable. Pero si quieres tomar las riendas de tu cinturón y buscar realmente el equilibrio, sigue estos consejos: 

  • Bebe mucha agua.
  • Come verdura y fruta de temporada.
  • Retoma tu actividad deportiva.
  • Evita convertir el cheat day en tu rutina diaria.

 

¿Y tú. cómo combates la barriga posvacacional? Cuéntanos en los comentarios. 

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