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La alta competición, exigencia y disciplina soportada en cualquier ámbito personal o profesional, puede hacer tambalear hasta a la personalidad más insospechada.

Si hay algo que nos ha enseñado los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, es que los deportistas también son humanos.

Sufren, tienen miedo y, a veces, son vulnerables.

Simone Biles y su priorización personal, ha humanizado a la élite deportiva. 

«Existe» desde Río 2016, pero fue ahora, en la antesala de Tokio 2020, cuando saltó a la palestra convirtiéndose en el bastión e icono, inesperado, de muchos deportistas de élite que cargan sobre sus hombros expectativas, abusos (físicos y mentales) y una carga mental, difícil de disimular. 

 

Fuente de la imagen: https://www.nytimes.com/ || Chang W. Lee/The New York Times

 

Si lees el largo y complejo recorrido de Biles a nivel personal y deportivo, la adorarás desde el primer párrafo. 

Te recomiendo fervientemente el artículo de The New York Times: Simon Biles y el peso de la perfección.

Breve Bio de Simones Biles: En la competencia general individual, Biles es siete veces campeona nacional, ​ campeona olímpica en Río 2016 ​ y cinco veces campeona del mundo; es la única gimnasta que lo ha conseguido tres veces de forma consecutiva.​

Ha sido la novia de Estados Unidos y la vecina incómoda al mismo tiempo.

El azote de la Federación de Gimnasia de Estados Unidos cuando miró hacia otro lado en el caso de Larry Nassar.

Para terminar como dice J. Sabina: «Y… sin embargo, te quiero». Su popularidad, influencia y hechos, la ha convertido en la aliada obligada de una Federación que busca reconstruirse como entidad deportiva. 

Pero la responsabilidad, duele. 

 

Simone Biles se retiró de la final de gimnasia por equipos en Tokyo 2020, lanzando al equipo ruso al podio.

Acababa de conseguir 13.766 puntos,  la calificación más baja de su marca personalen unos Juegos Olímpicos. Y decidió abandonar.

Sus declaraciones al respecto, no dejaron indiferente a nadie:

«Después de la actuación que hice, simplemente no quería seguir». «Tengo que concentrarme en mi salud mental. Simplemente creo que la salud mental es más importante en los deportes en este momento. Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos, y no solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos«, «Ya no confío tanto en mí misma. Quizás esté envejeciendo. Hubo un par de días en que todo el mundo te tuitea y sientes el peso del mundo»,  concluyó.

La deportista de 24 años y 1,42m de altura, paró. Todo. Renunció.

Las expectativas, carga y presión que lleva consigo la búsqueda de la perfección, la excelencia, y ser la Novia de Estados Unidos, la paralizaron. 

Su presencia en Tokio 2020 pendía de un hilo. Hasta que volvió a sorprender a todos, a escasos días de los juegos. 

Volvió y consiguió una  medalla de plata del concurso por equipos y el bronce en barra.

El oro lo logró por derrotar a sus demonios y priorizar su salud (mental) 

Foto: GETTY IMAGES || Web: www.bbc.com

 

Simone Biles ha conseguido destapar uno de los mayores tabúes: la salud mental.

Gracias a ella, otras personalidades del deporte de élite, han empezado a hablar abiertamente de su recurrencia a profesionales que le ayudan a canalizar la presión, perfección y expectativas. 

Simone Biles, gracias. Por ti y por todos tus compañeros 

 

 

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